English Court

Hay mails que te dejan perplejo y es curioso que los dos últimos que me han dejado en estado de asombro han venido del mismo sitio: El Corte Inglés. Su gente de prensa (que son fabulosas) mandaron primero una comunicación sobre una exposición que homenajea a la muñeca Nancy. Y un domingo que no tenía que hacer allí que me fui, fundamentalmente porque me parecía un plan muy trash y muy pop. No sé si recomendar la “exposición”, pero lo cierto es que si eres de cierta edad, tienes memoria pop y te gustan los sandwiches mixtos de la cafetería de El Corte Inglés (que está justo en la planta de arriba), seguro que pasas un rato agradable y te corres una risas. También tengo que decir que lo de “la Nancy” era algo que tenía que hacer porque los orígenes de mi familia están muy relacionados con Famosa, la empresa madre de la muñeca que está ubicada en Onil y que es donde viene los Bañón. O sea que ya sea por razones sentimentales o popismo puro y duro, el caso es que me lo pasé en grande.

El otro e-mail de El corte Ingles, también tiene razones sentimentales aunque estos si que están relacionados directamente con la moda. Muchas veces me preguntan si tengo alguna marca favorita y yo suelo responder que no, por eso de no quedar mal con nadie. Pero a ver, soy humano y sí que tengo predilección por algunas marcas y no sólo por que me guste su ropa sino porque su historia y la historia de mi vida se han juntado en algún punto. Así me ocurre con D&G porque durante años para mi salir de marcha suponía llevar algo de los italianos. Y así me dejaba yo el sueldo en la ahora cerrada tienda Trilogía de Madrid. Pues eso, que hay firmas con las que he compartido momentos muy agradables pero la que quizás con la que más relación emocional tengo es con Hackett. No recuerdo la primera vez que tuve un polo de la marca inglesa pero hace mucho, sobre todo porque lo conservo y está hecho unos zorros. Pero quizás lo que más me choca de mi primer contacto con Hackett es que yo siempre me he considerado un poco alternativo a la hora de vestir y de repente cambié todo mi estilo porque aparecieron estos polos en mi vida y con ellos cierto convencionalismo. Bueno, el caso es que me enganché por el corte de esos polos y me metí de lleno en su estética. De ahí pasé a las camisas y acabé con las americanas; con un estilo que cada vez se convertía en algo más conservador. Pero fíjate tú por dónde que mi relación con Hackett tomó un tono completamente distinto hace unos tres años.

Resulta que fuí a Londres para entrevistar a Jeremy Hackett para la revista NOX como parte de un reportaje que incluía un pequeño recorrido por los lugares preferidos del creador. Y lo que parecía en primera instancia un oportunidad magnífica para conocer a uno de mis iconos de moda se convirtió en más de cinco horas magnífica conversación y el principio de una curiosa casi-amistad con encuentros profesionales y no profesionales repartidos a lo largo de estos años. Así que cuando las de El Corte Inglés me mandaron un mail para contarme que Jeremy estária en el centro de Serrano para firmar una nueva edición de su libro “Mr Classic” no me lo pensé dos veces y fuí a saludarle. Y allí entre los dependientes y los fans (sí,tiene fans,¡no soy yo el único!) nos tomamos a mano a mano una copa de champán. ¡Ah! Y quedamos para cenar en unas semanas en Londres para celebrar mi cumpleaños. ¡No me puedo quejar!

Alrededor del showroom

Ya ha empezado en este país una vez más lo que se llama el “mundo” de las presentaciones. Durante seis o siete semanas, los showrooms y las marcas lo dan todo para que nosotros, la prensa de moda y también los estilistas, podamos empezar a preparar la proxima temporada. Esto quiere decir que durante casi un mes y medio te toca pasearte de un lado a otro de la Castellana y arriba y abajo del Passeig de Gracia haciendo más millas en taxi que un Frequent Flyer. La primera que estuve fue Cartier que me sorprendió por los nuevo relojes y porque cada día están más majas Esperanza, Ana Cristina y en especial, Simoneta, que siempre te dedica una gran sonrisa.

A mi me encanta. Por un lado descubro muchas cosas interesantes que contar a los lectores y por otro lado, puedo recordar todo aquello que vi en las pasarelas de Milán, París o Nueva York. Porque lo cierto es que a uno, después de tanto desfile, a veces le queda una confusión preocupante tipo: “A ver. Pero DSquared2 sacó  vaqueros rotos o ese fue Frankie Morello. O es que fueron los dos lo que sacaron jeans detrozados pero hace dos temporadas”. Es así. Un lío. Menos mal que yo voy con minilibreta  a todos los sitios y de la manera más apañada posible voy tomando nota de lo que veo. Aunque muchas veces con la oscuridad discotquera de algunos desfiles, y con esto de no saber taquigrafía, se hace muy dficil entender que narices me ha gustado y que no.

Por eso está muy bien lo de volver a ver las colecciones en un ambiente relajado como me ocurrió el otro día en Área. Con eso de que son amigos, las dos horas que pasé allí se pasaron volando. Se podría decir que fuí a comer, pero no es así exactamente. A ver. Cuando no paras de un lado a otro y vas de cita en cita, o de agencia en agencia, hay que hacerse fuerte y no comer todo lo que te ponen delante. Hay que ir pausado y comer sólo cuando es tu hora. Hay que gente que se organiza la excursión teniendo en cuenta si el jamón es bueno o si es sushi es fresco. Argh!. Insisto. Yo si llegan las 3, pues como y y si es un sitio donde puedo comer sentadito, ¡mejor!.  Y allí estaba yo con mi jefe en Area. Piso para arriba, piso para abajo. Que si Calvin que si Gucci, que si Fay (que es lo que más me gusta, porque saca ese punto conservador que mi mente alternativa y punki-pop rechaza). Pero hubo un par de momentos estelares comoe hablar con la gente de Burberry y sobre todo conocer de primera mano la colección de hombre de Furla. ¡Una pasada!

Al día siguiente me toco un maratón Madrid- Barcelona de lo más divertido. Me vine a currar y después a la Ciudad Condal a ver (y tocar,que de eso se trata) la colección de Replay que tiene una nuevas zapatillas para la colección Cruise que sale el próximo que van a ser la sensación. Después me volví a Mardri, a ver a la gente de Gas que ahora les ha dado por lo ecológico y terminé (medio muerto) en Bottega Veneta. Y es este último sitio donde me ocurrió lo que contaba antes. Sabía que la colección de Tomas Maier para la mnarca italiana me habia gustado mucho (como siemrpe) per no entendía nada de las notas del desfile (eran las nueve de la mañana, estaba ocuro y hacía frío) pero gracias ver las prendas en vivo me di cuenta que una de mi fetiches de la temporada va a ser la chaqueta de doble capa.

¡La quieroooooooooo!

Me camelas

Silvia es una conocida mía. Tiene una empresa que (en mi opinión) hace los mejores caterings de este país. Hemos ido coincidiendo a lo largo de los años y nos hemos dado cuenta que tenemos muchas cosas en común, sobre todo viajar. Recuerdo como hace aproximadamente un año, en una presentación de relojes (Dior, creo), me vió estresado porque tenía que coger un tren hacia algún sitio y no me daba tiempo a comer. Pues bien, ella tan estupenda como siempre se fue corriendo y me hizo un tupper con una selección de las delicadezas que había preparado para el evento.

Y resulta que hace un par de horas me la he encontrado de nuevo en la presentación del nuevo Showroom para Europa de la marca brasileña Havaianas, aquellos que revolucionaron el mundo de la chancla. Esta vez me ha dejado alucinado con su propuesta. Mira que es díficil sorprender pero ella lo ha conseguido con una réplica en galleta de una chanqlita de estas. ¡Genial!. No quiero ni pensar el trabajo que debe tener hacer cada par de estas Havaianas para comer.

Para redondear la visita, los de Bonjour Comunicación habían preparado un tenderete con el rollo de “crea tu chancla” y eso es exactamente lo que he hecho. Y estoy encantado con el resultado, porque a ver, sin ánimo de ofender, si te dan la oportunidad de hacer algo único, ¿por qué vas a montarte una Havaiana que te puedes comprar en la calle? Y ahí etá el resultado: la primera chancla Havaiana de base negra con la tira fucsia y (ejem) un cristal de Swarowsky. ¿Qué si me la voy a poner? ¡Pues claro!

¿Qué me pongo?

Vaya frase para un viernes por la tarde. ¡Parece que resume el fin de semana! Pues bien, ya lo tengo decidido. Esta tarde Carlos Díez abre tienda en el Triball (esa zona del Madrid más centrico que se empeñan en rehabilitar con modernidad) y como mis amigos de Absolut son los encargados de organizar el ágape, no me queda otra que ir. El problema es el maldito estilismo. ¿Qué me apetece? ¿Rollo invisible o causar impresión? Optaré por lo segundo. Que es viernes y hay que divertirse, ¿no?. Lo peor de todo es que he empezado a vestirme por los pies, algo que no recomiendo. He elegido unas zapatillas pelín galácticas y claro, ¿cómo sigo?. Al final me he quedado con lo siguiente. A las zapatillas tipo Star Treck de ATO (para los interesados, mirad un post anterior) que son un de un rojo acharolado intenso que quema el ojo, sumo unos jeans de Thomas Burberry blanco super simples (y que no entiendo cómo se mantiene en pie después de tres años), un polo negro básico de H&M y las gafas de la foto, que son de Smash y que sirven para esa frase que ya se ha hecho famosa; “para sacar el Kanye que llevas dentro”.

¡Ah! Y como refrescará, según dice el widget del Mac, habrá que ponerse algo encima. Opto por un canguro gris de American Apparel. ¡A por el vodka y que no me copie nadie!

¿Me atrevo?

Llevo un par de semanas dándole vueltas a esto de cómo enfrentarse a la temporada primavera-verano en lo que concierne a lo de llevar menos ropa y estas tonterías que se resumen en lo que en el siglo XX se llamaba Operación Bañador. ¿Merece la pena empezar con una dieta estricta y currarme este año por fin un cuerpo del cuál me pueda sentir orgulloso? Seguramente sí. Supongo que es cuestión de esfuerzo y también de percepción. Suele ocurrir que uno se ve gordo en verano y más delgado en invierno (o “en plena forma”) porque en los meses de buen tiempo no tienes que estar en medio pelotillas en la piscina o la playa, y vamos, que te relajas. Por esto creo que ya que estamos muy al principio de la primavera le voy a dar al ejercicio una oportunidad. He decidido venir a la oficina siempre que pueda caminando. Y para ello, inspirado en un mito nuyorkino de los ochenta, me meto los zapatos en la mochila y me calzo unas zapatillas de las que te venden para “correr”. ¡Y funcionan”. El ejercicio aérobico de andar por la ciudad durante más de una hora se rentabiliza y no te duele nada. Por otro lado, le voy a dar una oportunidad este año a lo que se llaman los tejidos tecnológicos. Desde hace tiempo me llegan muchas informaciones con nombres futuristas como Adidas Tech Fit. Pues bien, el otro día fui al gimnasio y aluciné porque después de haber entrenado durante una hora la sensación de estar “sucio”, no existía. ¡Viva la tecnología, pues!.

¿Y ahora qué? Pues creo que seguiré investigando. Lo del yoga me seduce, sobre todo porque tengo una edad en la que estirar viene muy bien y ya que no lo hago en el gym … Así que como me entran muchas cosas por los ojos más que por la razón, acabo de ver esta bolsa de yoga y me parece que me veo dándole un chance. ¿Qué será después? ¿El pilates? Pues si hay ropa para Pilates, conociéndome, me apunto.

Mucho más que un pollito

Pantalón Amarillo Según volví de Ciudad del Cabo con todo el subidón primaveral de haber estado expuesto al sol austral decidí darle un poco de vidilla a mi vestuario. Y qué mejor que empezar con los estilismos del buen tiempo que con una de las tendencias de la temporada: los colores ácidos. Claro que las cosas no son tan fáciles como parecen. Me dispuse en pleno fin de semana a la busca y captura de lo jeans amarillos que tenía en mi cabeza desde que en la apertura de la tienda de Diesel en Madison Ave. (NYC) tuve el placer de probármelos pero que no pude comprar debido a que mi tarjeta de crédito tenía uno de sus días de enfado. El caso es que fiel a mis instintos me dirigí a la tienda de Diesel en Serrano temiéndome la peor. ¡No estaban!. Menos mal que uno tiene una memoria especial para esto de acordarse de todos los look-books de temporada que lleva viendo desde el otoño pasado y gracias a esto pude saltar de alegría. “Me suena que en el desfile que estuve de Mango en Barcelona Jon Kortajarena llevaba unos vaqueros amarillos”, me dije mientras que caminaba hacia la Gran Vía. Y así fué. En la planta de abajo del Mango de esta noble calle madrileña los encontré, unos jeans color pollito de esa marca que ya no sé si se llama HE by Mango o Homini Emerito (HE) pero que tienen unas cosas que merecen mucho la pena.

Prometo ponérmelos mucho, pero no quemarlos.

 

La satisfacción del trabajo bien hecho

 Ya estoy de vuelta en Europa pero no en España. Estoy en al aeropuerto de Amsterdam (Schiphol) a puntito de coger el avión de vuelta a los madriles. ¡Y cómo vengo! La experiencia Afrikaana ha sido maravillosa, aunque extremadamente corta. He descubierto que como destino de vacaciones es quizás uno de los mejores en el mundo, pero quizás lo más importante ha sido ver cómo se lo curran los italianos. Los dos días que he estado con los dos equipos (uno para la campaña de publi y otro para un reportaje con Paula Echevarría) no han parado de trabajar… y yo siguiéndoles…

 ¿La ropa de North Sails? Pues muy bien. Muy en el estilo que tanto proponemos en DT: un casual elegante que combina perfectamente con piezas tanto serias (un traje) como con prendas muy deportivas.

 ¿Mi pieza favorita? Un jersey rollo vintage con las letras de la marca bordadas en plan college que en cuanto salga la colección a finales de agosto me lo compro fijo.

Frío o Calor

 Saludos desde la OTRA parte del mundo. Acabo de levantarme y estoy en Suráfrica. Después de haber estado durante una semana repasando el maldito Google Weather cada hora resulta que aquí ya llegó el otoño.

Pero yo, como representante de un estilo creado por mi mismo, he decidido pelillos a la mar y que adelante con el outfit que había pensado para la ocasión. Que estoy en Ciudad del Cabo para hacer el making off de una campaña publicitaria para North Sails en la increíble compañía de una sorprendente bellísima Paula Echevarría (sí, la de Busta from San Vicente aus La Barquera), pues me pongo mis cargo pants de Target, mi polo de Marc Jacobs y mis zapas de running de Nike. ¿Me congelaré?, ¿me comeran los leones? ¿aprenderé Afrikaans?

Las respuestas…. ¡esta noche!

Desde el espacio

Hace unos meses coincidí en París con mi amigo John Storey. John  tiene una empresa llamada Momentum que lleva las relaciones públicas a nivel global de Lacoste. Pero además de trabajar con los cocodrilos, también colabora con gente menos poderosa pero igual de interesante. Por un lado, trabaja de manera muy estrecha con Christophe Lemaire en su línea de ropa. (Lemaire es el director Creativo de Lacoste y el que ha puesto a la marca de nuevo en su sitio con una visión de futuro con un gusto por el pasado muy sutil y elegante). Y por otro, con un personaje la mar de salado que se llama Ato. Si, ¡es japonés!. Y como buen nipón tiene un gusto exquisito a la hora de trabajar el sportwear. Vamos, ¡que es impresionante!.ato1

Y ahora, vuelvo al principio. Pues resulta que esa tarde fría de sábado en París quedé para tomar un café con el bueno de John y me presentó al tal Ato. Con un inglés muy superior a la media de los japoneses me fué mostrando una serie de zapatillas que seguro que van a ser la sensación. Pueden considerarse galácticas, o de fuera de este mundo, pero el caso es que si eres un “sneaker freak” (como yo), VAS A DESEARLAS EN EL MOMENTO, como ya ha hecho Kanye West que las llevó en su última gira.

¡¡¡Yo quiero unas, ya!!!